ARTIST STATEMENT

Mi práctica artística parte del cuerpo como territorio de experiencia, sanación memoria. A través de gestos, materiales y repeticiones cotidianas, investigo lo femenino como un espacio sensible donde lo íntimo se transforma en lenguaje universal. El grabado marcó mi inicio: con un buril y una lámina de ácido tracé mis primeros peces, símbolos del origen y la fluidez. La fotografía acompañó ese proceso como una extensión del ojo, una herramienta para descontextualizar lo visible y explorar el deseo, inspirada por artistas que convirtieron el cuerpo y el fetiche en metáforas de libertad. El espejo, el óleo y la tinta son superficies de reflexión, vehículos para construir un vínculo con el espectador, espejos de la fragilidad y la fuerza que habitan en mí. 

El dibujo, inicialmente secundario, se convirtió en el eje de mi lenguaje: una escritura visual donde línea, palabra y materia se funden. En los últimos años, el hilo y la filigrana han atravesado mis procesos, articulando la orfebrería ancestral con la escritura como gesto escultórico e identitario. En mi trabajo, la función sigue a la forma: los trazos y tejidos se sumergen en figuras geométricas que evocan el claroscuro del Renacimiento (mi primer maestro durante mi estancia en Florencia) y dialogan con la noción de apropiación de Marcel Duchamp, cuya obra conocí en el Grand Palais de París.

Actualmente, mi práctica se concentra en la relación entre sanación, materialidad, lenguaje y percepción. He depurado mi obra hacia lo monocromático y lo geométrico, buscando en la simplicidad una vibración profunda. Cada pieza se convierte en un espacio de contemplación, donde la escritura, el hilo o la huella funcionan como vehículos de expresión. Como en El Principito, insisto en lo invisible: en esa belleza esencial que solo puede mirarse con el corazón, donde la creación es al mismo tiempo un acto de introspección y de apertura hacia el otro.